La contaminación microbiana directa o indirecta de frutas y vegetales antes y durante las actividades de recolección puede ocurrir como resultado del contacto con la tierra, los fertilizantes, el agua, los trabajadores o el equipo de recolección. Cualquiera de estos elementos puede constituir una fuente de microorganismos patógenos. Es importante mantener buenas condiciones de limpieza durante la cosecha para reducir las posibilidades de contaminación de frutas y hortalizas.
El transporte adecuado de frutas y vegetales frescos desde la finca al mercado, ayuda a reducir el riesgo de contaminación microbiana. Las operaciones de carga, descarga, almacenaje y transporte pueden dar lugar a contaminación indirecta por contacto con otros productos, ya sean alimentos o no, y con superficies contaminadas. Los agricultores, empacadores, transportistas, agentes intermediarios, exportadores, importadores, mayoristas, minoristas y otras personas envueltas en el transporte de frutas y vegetales deben ayudar a asegurar que en todas las etapas de la cadena de transporte se cumplan los requisitos de limpieza relativos a los camiones y otras formas de transporte.
Es necesario mantener en buenas condiciones los edificios, accesorios y otras instalaciones físicas, para reducir la posibilidad de contaminación microbiana de frutas y vegetales. Las instalaciones de empaque y almacenamiento deben mantenerse limpias en todo momento. El equipo que se use para seleccionar, clasificar y empacar las frutas y vegetales frescos debe ser de un tipo de construcción y materiales que permitan lavarlo debidamente. Se deberá inspeccionar periódicamente todas las instalaciones para ver si hay indicios de plagas o contaminación por animales.
La capacidad para identificar la procedencia de un producto puede ser un importante complemento de las buenas prácticas agrícolas (GAPs) y administrativas, al permitir circunscribir la responsabilidad y evitar que surjan problemas en el mantenimiento de la seguridad alimentaría. Un sistema para identificar la procedencia de frutas y vegetales no puede por sí solo impedir el riesgo de contaminación; pero dicho rastreo puede servir de importante complemento a las buenas prácticas agrícolas que existen para evitar problemas de este tipo. La información que se obtiene mediante tal sistema de rastreo también puede ayudar a identificar y corregir la fuente de peligro.